Esto no es un regreso... solo es la soledad visitando de nuevo

 Necesito escribir, y esta vez quiero ser leída. no quiero que mis pensamientos y mis sentimientos se escondan una vez más entre las páginas de mi diario. Quiero poder expresar con el mundo sin miedo de que me descubran, de que descubráis que no soy más que una chica de 19 años sentada frente a su ordenador sin nada más que ofrecer más que sus pensamientos y sus sentimientos sobre las experiencias de su vida. 

Quiero ser sincera con vosotros, y es que la idea de haber superado los 18 me aterra aún más que superar los trece, que cada vez esté más y más cerca de que mi edad empiece por un 2... no me está agradando nada. Me estoy acojonando, y sí así de directo os lo digo. No me gusta nada que la sensación de sentirse inferior a los demás nunca se vaya a ir, o al menos ese presentimiento. No tengo un grupo de amigos con el que hacer planes cada finde, todas mis amigas están estudiando fuera de esta pequeña aldea y han creado sus nuevos grupos de amigos, ¿cómo se supone que se sobrevive a los 20' sin un grupo de amigos con el que planear viajes, disfraces, salidas de fiesta o quedadas a hacer cualquier plan estúpido que se os ocurra en madrugada un sábado por la noche de un verano a 38 grados? ¿cómo se supone que sobreviviré a unos años universitarios a los que le tengo tanto miedo que tan solo pensarlo me dan ganas de llorar? ¿cómo se sobrevive a los 20' y a la soledad?

Quiero una vida, quiero amigos a los que poder hacer bromas sobre tonterías o reflexionar sobre una vida que no tenemos. Quiero estar triste, tener miedo y saber a quién llamar de madrugada. Quiero poder tener a alguien para tener conversaciones absurdas con plena comodidad. Quiero poder decir que tengo amigos sin sentir duda sobre lo que digo. 

Siento que este es el único espacio donde puedo compartir algo tan mío sin miedo a que sea leído, sin contar con la pereza que me está dando ponerme a coger el bolígrafo de tinta negra y explicarselo a esa libreta que llamo diario, a veces escribir aquí en vez de ahí se siente como si estuviese fallando al único amigo que tengo, un cuaderno con la portada de Dobby que compré con 13 años, ahí si que era medianamente feliz con mis películas mentales. 

Quiero hacer cosas que me gustan y tener a alguien con quién compartirlas sin miedo a ser juzgada, o pero aún sentirme reemplazada. Sé que las personas no somos pertenecientes de nadie, pero a mi sí me gusta la sensación de que alguien cuente conmigo para contarme una noticia que le hace feliz, o algo malo que le haya pasado durante el día, o algo que le haya resultado gracioso... y es un sentimiento muy bonito cuando alguien se acuerda de ti y te escribe felicitándote por tu cumpleaños a las 00:00, creo que las únicas personas que lo hacen son mis padres. Y es que siempre me he visto en la otra cara de la moneda, siento que siempre he sido yo quién esperaba a las 00:00 para mandar ese mensaje, siempre h sido yo la que hacía esa llamada llorando por la mañana o escribía ese mensaje de madrugada, pero sabiendo que esa persona tenía su persona para hacer lo mismo. Creo que a mí también me gustaría ser el hombro en el que alguien llore. Muchas veces lo he pensado y, tal vez no he conectado de esta forma con nadie, no he transmitido a nadie toda esa seguridad que a mí me gustaría hacer sentir. 

Nunca lo he escrito ni dicho públicamente pero a mi me da vergüenza llorar frente a as personas, creo que de pequeña nadie lloró frente a mi y al no estar acompañada por nadie la mayor parte del tiempo me habré acostumbrado a hacerlo así, y así me encuentro ahora mismo, sola, llorando frente a la pantalla del ordenador, xd ni que fuera la primera o última vez que lo vaya a hacer, pero al menos es por ralladas como esta y no por algo peor. 

No lo he contado por aquí pero el año pasado volví a leer, he vuelto a engancharme por los libros, por las miles historias y vidas que encuentro entre sus páginas, y ahora escribiendo sobre esto, le encuentro una conexión. Leer me hace sentir acompañada por que ahí sí encuentro un hombro que llore sobre el mío y sobre el que llorar también. Empecé a leer con 13 años, siempre estaba sola por que quería leer, ahí sí sentía que tuviera amigos, pero por elección propia elegía los libros y la soledad, ahora siento que es mi lugar seguro cuando no existen amigos a los que acudir y con los que llorar. 

Todas estas emociones encontradas se me han removido estos días con textos que he estado leyendo en una aplicación llamada Substack, escritos de personas con mi misma edad y con los mismos miedos. La envidia a veces me hace demasiado mal, y no me doy cuenta de ello hasta que expreso lo que siento de verdad, frente a un teclado, a un ahoja en blanco o simplemente dejándome llorar y ya. 

Comentarios

Entradas populares